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¿Te has descuidado desde que te convertiste en madre?

¿Te has sentido juzgada en algún momento durante la maternidad? ¿Por los demás o por ti misma? ¿Cuáles son los motivos? ¿Será porque te has descuidado?

El otro día estaba conversando con alguien quien me comento que no entendía porque las personas se descuidaban, que no sabía porque tenían mil excusas para no hacer nada por si mismos teniendo tiempo para hacerlo. En esta conversación, esa ‘persona descuidada’ de quien hablaba era una madre. Aparentemente una madre porque había dos niños a su lado aparte de su pareja. ‘No se debería ver asi’.

Me dijo ‘tú tienes dos hijos y tienes tiempo, seguro los hijos de la señora van a la escuela, el tiempo no es excusa.’

Inmediatamente me sentí juzgada…por mí misma.

Revivió una imagen en mi mente: yo hace cinco años cuidando de mi bebé recién nacido, libritas de más, con ropa deportiva, cabello despeinado en moño y sin maquillaje. Eso sí, tenía una sonrisa de enamorada acompañando mis ojeras.

Soy de las que creen que la apariencia física no lo es todo y que la belleza interior es más valiosa, pero independientemente de la apariencia en ese tiempo, el primer año de mi chiquito me descuide mucho. Me dedique en corazón, cuerpo y alma a él.  Todo lo hice siempre pensando en él.  Desde elegir cuando regresaría al trabajo hasta asegurarme que estuviera abrigadito en los días de invierno.

¿Y yo?  Tuve fuertes resfriados ese año, anemia y mi piel estaba muy reseca. Ese año no hice casi nada de mis pasatiempos favoritos. Muchas veces estuve malhumorada por no dormir bien. Al descuidarme me refiero a que nunca me pregunte como estaba, que necesitaba, que quería hacer. Quizá estas preguntas hubieron evitado que terminará en el hospital por un ataque de asma.

Se dice que ‘las madres se preocupan por  que todo esté bien’. Estamos al pendiente de que a nuestra pareja e hijos no les falte nada, que estén saludables, bien alimentados, que los quehaceres estén al día, hacemos tiempo para jugar con ellos, ayudarles con las tareas, ¿y en cuanto a nosotras? Bien gracias. Aquí haciendo tiempo para todo y todos menos para nosotras mismas.  

Muy a menudo no nos incluimos en ese ‘que todo esté bien ‘.

Volviendo a la conversación…
Me sentí halagada que esta conocida me dijera que ‘no me veía mal’. Pero al revivir la imagen me juzgue y me pregunte, ¿me veré mal? Si ella está hablando de otra persona de ese modo, nada asegura que no piense lo mismo de mí. Proseguí con una evaluación de mi misma.

La diferencia entre la señora y yo en ese entonces es que ella no estaba sonriendo. Yo no juzgue su apariencia física, pero si me pregunte, ¿dónde está esa sonrisa, aquella que se refleja por lo que se siente en el interior?

Al hacerme esa evaluación vi un vestuario diferente, una Mayra más saludable, con mucha energía y buen humor. Allí está esa sonrisa de enamorada, esta vez por ambos, mi pequeñita y mi hijo. Esta vez las ojeras no se ven tan marcadas. No he ido al hospital, no tengo anemia. ¿Qué ha cambiado?

De vez en cuando me pregunto ¿Cómo me siento? ¿Qué me gustaría hacer?
A veces elijo leer por las noches, otras veces ver una película. A veces un masaje no me viene nada mal. La mayoría de veces con lograr cinco horitas de sueño (no seguiditas) me conformo. Al siguiente día me siento muy bien.  

Si no lo has hecho, les invito a preguntarse qué les gustaría hacer, como se sienten, y darse un tiempito para ustedes mismas. ‘No tengo tiempo’ no es una buena excusa, en cambio estar bien, por ti y tus seres queridos, es la excusa perfecta para hacerlo.

Recordemos: madre feliz=hijos felices. El bienestar de ambos se retroalimenta.


¿Sientes que te has descuidado desde que te convertiste en madre? ¿Qué haces para estar bien?





Entrada de mi participación en #IronBlogger: bloggers comprometiéndose a escribir por lo menos una vez por semana.

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