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El invierno me trae sabor a primavera

[Invierno del 2012]

Juntas recorrimos las calles del centro. Ellas, vestidas de nieve. Nosotras, vestidas de invierno.
Gorra, bufanda, botas, doble par de medias y a veces hasta dos pantalones—todo esto me puse para vencerle al frio  y evitar resfriados que pusieran en riesgo nuestra salud.

Así, bien abrigada y muy nauseada, caminaba contigo cada mañana para llegar al trabajo. Tú, abrigadita en mi vientre. 

Ese invierno tú y yo dibujamos resistencia. Recuerdo los inviernos y recuerdo ese dibujo.


Ni las náuseas, ni el tren nos esperaban. Vomitaba en bolsitas por la valla y se nos pasaban dos o tres trenes.

Temblaba del frio y empezaba a caminar. Me enseñaste que se puede vomitar de color ilusión.

Y vomitaba agachadita por la valla y te decía que todo estaría bien. Tu presencia me decía a mí que todo estaría bien. Te decía que era normal y que pronto volveríamos a estar abrigaditas. Ponía mis manos sobre mi pancita, deseando abrigarte del frio. No sé si lo sentías tanto como yo, pero no quería arriesgarme a que sintieras frio. Una madre embarazada quiere proteger a su bebé de todo estrago.

Llegaba el tren, y a nadie se le ocurría darle el asiento a la flacuchenta. Es que mi niña, tu mami estaba tan flaca que nadie podía apreciarte como lo hacía yo.

Íbamos paradas mirando por la ventana, perdidas en nuestro mundo; un cuerpo que albergaba dos corazones.

Cuando temblaba de frio, cuando quería vomitar, cuando me faltaba aire, cuando casi nos desmayamos, la frase siempre fue “ya pronto, ya pronto, aguanta”.  “Aguanta un poquito más bebé, ya llegamos”.

Y así trascurrió aquel invierno: lleno de náuseas de primer trimestre, varias visitas al hospital y un aura de ilusión.

Pero aguantamos.  Resistimos.

Y después de aquel invierno vino la primavera, viniste tú. Llegaste con tu encanto acariciando la primavera y coqueteándole al verano.

Y ahora, ha pasado un invierno aún más cruel que el primero. Pero una vez más hemos resistido.

Sobre todo tú. Pero claro, ¿Cómo no ibas a resistir?  Flor, eres una eterna primavera. En tu nombre y en tu corazón, llevas luz y flores.


Los inviernos me traen sabor a primavera.  Porque aquella ha llegado y tú has permanecido. Has pasado nueve lunas en mi vientre, nueve soles en la Tierra. Han sido dieciocho meses de ti. Tu primer invierno cobijada por mis abrazos y no por mi vientre.  Este ciclo es especial. 

Nos espera una fase de luz aún mejor que la anterior, a ti y a tus nueve meses y a mí caminando con una Flor, un ciclo de tono ilusión. 


~Lalis

1 comentario:

  1. Es hermoso. Me has hecho recordar el estar embarazada y llevar a mi ahora niño de 2 años de aquí para allá. A veces vamos en el carro y le digo: "Por aquí pasábamos cuando estábamos en mi panza, no te acuerdas?". Es increíble que este niño que corre, salta, habla y baila haya sido un pedacito de ser dentro de mí. A veces me cuesta creerlo. Es un verdadero milagro.

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