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Trazas el camino de la libertad

Estas sentadita con la mirada fija en el objeto más llamativo de todos, el choclo. Alrededor hay unas lechugas, trenes, carritos y unos peces.

Pero el choclo es el que se gana tu curiosidad de niñita aventurera.

Te encuentras a dos metros de distancia.

Choclo amarillo, choclo hablador, choclo que dice un ven acá y tú le dices allí voy.

Concentrada en tu meta, estás pensando en la mejor manera de llegar al choclo. Sabes que deslizarte como lombriz solo te hace retroceder, ya lo has intentado. Cuando dabas brinquitos de ranita, tampoco funciono. Desde los seis mesecitos te apoyas en manos o en objetos para pararte,  pero aún no ha llegado tu andar.

Entonces, ¿ que queda? Me lo demuestras.

Emocionada, acomodas tus piernitas, lanzas tus manitos al piso, y te amoldas a una posición de gatito, mi gatita ojiazul. Percibo la determinación. Te diriges a ese choclo. Choclo hablador y llamativo de apariencia engañosa. ¿Pensarás que es para comer?

Tu cuerpecito sobre la alfombra empieza a trazar un caminito.
¡El camino de la libertad! 

Niñita mía, mariquita delicada con ganas de volar, ¡has gateado!

En pos del choclo...

Tienes un gateo muy peculiar, firme como tu fortaleza, brillante como tu mirada y lleno de astucia como tu personalidad.  En estos momentos no sé si es algo gracioso o algo muy tú. Me gusta más el muy tú.

Avanzas con tu pierna derecha, tu piernita y pie van caminando. Tu piernita izquierda y el pie se recuestan hacia un lado, deslizándose poco a poco mientras el derecho les lleva hacia adelante.


Llegas al choclo y ¡cuán feliz eres Florci!!

De la posición muy tú, giras hasta volverte a sentar, con choclo en mano.  Va directo a tu boquita para darte cuenta que solo es un juguete entre varios.

Mientras, tu hermanito, tu abuelita y yo aplaudimos tu logro. Tú empiezas a aplaudir tu logro.  Tu gateo mi niña, tuyo, tuyo.

Bien podría ser alguno de varios estilos de locomoción, común entre bebes de tu edad. Pero yo me quedo con que es muy tú.

Y con este simpático movimiento y gran logro, a donde quieras ir, irás.  Tu gateo es tu potencial. Potencial para explorar, curiosear, subir, bajar.

Empiezas a aventurarte en un nuevo camino,  y tus nueve meses. Se dirigen a rumbos muy especiales, caminitos donde escribirás tus logros con el vaivén de tu gateo y de vez en cuando dibujaras travesuras en los rincones de aquí y de allá. Sigue navegando en tu ancho mar...


Como siempre vidita, me guio por vos. Sigo tu ritmo, cuido tus pasos. 

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