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Cuando sea grande quiero ser como tú



La realidad es que yo ya soy “grande” o adulto, pero como ustedes, sigo creciendo. Yo me haré más grande y ustedes de pequeños pasarán ha ser grandes. ¿O es al revés?  Aja, ¡Al revés! 

Ustedes son los GRANDES. 

Esta noche mientras escucho los silbidos de su soñar quise contarles algo: hijos, cuando sea grande quiero ser como ustedes

 
Me gustaría despertar y sonreírles, abrazarlos con sus nombres, sus nombres adoptados como hija e hijo, y mis brazos; acurrucarnos en una nube como si el tiempo fuese únicamente  para suspirar y reír, y serle indiferente a los relojes que se creen sabios mostrándonos horas dictadoras del día. Quiero ser un retrato de felicidad pintado con el arte de vivir. Me gustaría hacer todo eso, como lo hacen ustedes, todos los días.



Milunita, eres mi Flor favorita y tu esencia es la más risueña entre todas las flores.  Tu manera de vivir si es lo más alegre que he visto en toda mi vida. A mí me encantaría ir por la vida regalando luz a lo oscuro y sonreír hasta cuando me caigo. Tu existencia hace que la Luna sonría. La verdad es que no encuentro otra explicación al porque se asoma más a menudo y nos sonríe la noche entera por la ventana.   



Y hablando de esa luz, a ti te debo que hayas desaparecido esas repugnantes ideas que tenia de desaparecer. También alejaste otros monstruos, el sufrimiento y el rencor, amantes de la oscuridad, les abrumo tanto tu luz. A veces te siento un ángel terrestre. Yo quiero ser así, tener mi luz propia para espantar fantasmas y demonios. 



Misolecito, fuiste mi primer amor y eres mi artista favorito. Contigo aprendí que el amor a primera vista si existe. A tus cinco años ya cantas boleros, bailas música folclórica, pintas con los dedos, escribes libros y poemas y dibujas sueños en tus cuadernos y en tus días. Yo quisiera hacer la mitad de lo que haces tú hasta cuando mamá dice que ya es hora de sleepytime. Cuando tú naciste, mi mundo esperaba ver como la vida se haría patas arriba, los espectadores decían que arruine mi juventud. Y sí, mi mundo cambio y se hizo patas arriba, de la manera más bonita y adecuada. Yo quisiera ser como tú, causar una bella revolución que marque la historia de un mundo.  



Tampoco estaría mal que me diera antojos de unas galletas para el desayuno, como a ti mi niño. Pero que no me oiga un adulto, no vaya a ser que se me pegue su ‘ese es un postre, aquí se come lo que se sirve’. ¿Porque no podremos preguntarles a los niños que quieren de comer de vez en cuando? Si yo cocino carnes, te las ofreceré. Si yo no te ofrezco nada de carnes, serás vegetariano.  Pero, ¿Quién soy yo para elegir? Cuando yo sea grande quiero ser como tú, tan consciente y respetuoso en mis preguntas y decisiones como cuando tu mi niño me pides que te de un vaso de agua. Una criatura de cinco años es amable, yo también lo quiero ser. Y si una bebé de diez meses sonríe cuando se cae, yo también quiero sonreír con cada caída y golpe que me de la vida. Quiero ser tan valiente y fuerte como tu mi niña.



Hijos, ustedes son héroes, soñadores. Les cuento que rescataron a una niña que vive en mi interior. Quizá no lo recuerden, pero aquella vez en el parque, mientras los dos observaban como su mamá se divertía en el columpio, incluso yendo  más alto que ustedes, en realidad era esa niña interior. Y entre cada juego de escondiditas, cosquillitas, nuestros carros y naves espaciales de cartón, y otros juegos inventados, mi niña interior se mantiene viva. Ustedes me inspiraron a comprar una libreta para dibujar y otras cuantas para escribir, porque saben soñar. Yo quiero ser así, rescatar a niños y soñar con construir granjas y volar al espacio.


Mis guaguas, quiero tanto, pero tanto ser como ustedes. Ustedes que nunca me niegan un abrazo ni un beso. Ustedes que después del trabajo me esperan en la ventana y me reciben con  aplausos y sonrisas. Me hacen sentir especial. Yo también quiero hacerlos sentir así a ustedes, todos los días. A veces cuando debo ir a trabajar, me despiden con un “no te vayas” o un ligero llanto. Yo quiero ser así, sentir todo con el corazón. Yo quiero ser así de comprensiva y adaptarme a las situaciones de la vida, como lo hacen ustedes. 



Quiero acariciar mis días y mis noches con una sonrisa. Quiero desconocer el término preocupación. Quiero asombrarme cuando vea un insecto y quiero construirles casas con columpios para que vivan mejor. Cuando vaya a algún lugar, quiero vivirlo como una aventura. Quiero grabarme que odo es mejor bailado y cantado.



Hijos, cuando sea grande quiero ser como ustedes y dominar el arte de vivir. Quiero navegar la vida con curiosidad, desafiar las normas con creatividad e ir contra corriente cuando  quiera lucir pijamas para salir afuera. También quiero levantarme con ganas de saltar en la cama. Estoy segura que la vida sería más divertida y amena. 



En lo que pinto colores bonitos a mi vida y sigo su ejemplo, nada algo certero por ahí, algo que ya he dominado es amarlos como ustedes me aman a mí, espero que lo observen en mi mirada. 


Cuando yo sea viejita, y a modo de haber aprendido de ustedes, mis mejores maestros, espero realmente haber entendido y dominado eso que ustedes logran a perfección, el arte de vivir y ser GRANDES.  


Cuando yo sea grande quiero ser como ustedes. Cuando yo sea viejita quiero decir, “ellos fueron mi mejor ejemplo”.

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Dicen que los padres y madres son el ejemplo de los hijos. Pero mi niña es mi mejor ejemplo. Mi niño es mi mejor ejemplo. A veces no es cuestión de ejemplo, es cuestión de la esencia innata de cada ser. Hay personas que no solo nacen para existir, nacer para SER y VIVIR. No se trata de lo que les enseñemos a nuestros hijos, se trata de que hagan lo que nacieron para ser y hacer, ellos solitos. 

Mi niño es ese artista cuya madre no sabe dibujar bien ni un gato. Mi niña es la risueña cuya madre es una nostálgica de primera. Mi niño se encuentra un pajarito muerto en la basura de una tienda y quiere llevárselo para enterrarlo apropiadamente. Mi niña es quien me siente triste y se inclina en mi hombro y me besa. Su esencia los guía y los baña en grandeza.  
 
Tanta empatía, tanta alegría, tanto amor, tanta humanidad y tanta vida en un par de  personitas. Díganme, ¿hay mejor ejemplo que ese para seguir en lo que seguimos siendo grandes y continuamos creciendo?


La grandeza se halla en la esencia del ser humano, no en su edad.
 
~Lis



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