La bufanda y el gorro que cuentan tanto

Es invierno, el frio es el trasfondo de estos días.  Mientras tanto, el amor, su amor, es el calorcito de la vida.

Me refiero al amor de una pajarita, dueña de una bufanda de tono rosa, y al de un pollito, dueño de un gorro negro. Ambos han decidido prestarme sus piezas invernales a mi, su mamamamy.

De nuestro equipo, yo soy la más friolenta. Esto ellos lo saben quizá desde que están en el vientre.  Mientras yo no salgo afuera sin mi bufanda doble, gorro y guantes, ellos alegremente pueden prescindir de una o dos piezas. 

Sim embargo, aunque mi nene me haya dicho con sencillez respecto a su gorro, “esta bien que te lo pongas mamy”, y mi nena, como en muchas ocasiones, me dijo “toma”, para mi este gesto no fue tan simple. 

Cuando ya estaba en el trabajo veo que estas pequeñas prendas están vestidas con amor. Huelo el aroma del anhelo y veo cómo este par de accesorios están tejidos por un hilo invisible, el hilo de los gestos amables, aquel que puede dejar a su paso materia física, y si te fijas bien, susurra mil historias.

Mientras observaba las prendas, me contaban sobre la mente brillante cuya cabecita cabe ahí. ¿Qué tendrá, qué invenciones creará, qué canciones y bailes hará?  De ese gorro negro salieron recuerdos de una vocecita dulce que adora cantar, unos ojos achocolatados, y un chiquito que siempre me pregunta, ¿estas bien?

También me hablaban de la sonrisa tan bonita que a veces la tela cubría. Vaya empatía, buen oído y corazón tan generoso de aquella niñita. De esa bufanda fucsia salían imágenes de ella saltando, una nave espacial de cartón y algunas aventuras invernales, ¡cuánta alegría!

Después de un rato que abrí los ojos me dije a mi misma que esto no era normal, esto de estar inhalando el olor de unos accesorios, sentir nostalgia y conmoverse tanto. Ah, pero claro, ¿cómo va a ser normal? Esto es cosa de enamorados.

Bufanda y gorro, estoy muy agradecida. En este momento, lejos de mis hijos, sirven como un recordatorio de todo lo que ellos son y todos los momentos que están por venir. Estén presentes o no en nuestras próximas andanzas, sepan que fueron dados y recibidos con amor. Ustedes, y todo lo que representan, ayudan a uno a mantenerse calientico y, ¡cuentan tanto!



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